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Teobaldo

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Sobre Teobaldo

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    Biker de Acero
  • Cumpleaños 19/11/65

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  • Nombre Real: Teobaldo Mercado Pomar

Contact Methods

  • Website URL http://teobaldomercado.blogspot.com
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  • Team o Club Cicloturismo Aventura

Información Perfil

  • Gender Hombre
  • Location Conchalí, Santiago

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  1. Puchas que tienes mala suerte, colega, varias veces se te han arruinado las salidas. Eres como el Eliseo Salazar del foro [vale por un emohuevón que sonrié que no sé por qué no me los muestra el navegador. Corrijo, solo me aparecen cuando uso la respuesta rápida, plop]. Ningún problema en invitarte a la salida a la playa, me muero de ganas por hacerla de nuevo, aunque quién sabe cuándo podré repetirla. Me encantaría hacerla de noche alguna vez. Y mi compadre con el que íbamos anda medio perdido. En fin. Saludos.
  2. Lindo pique, yo lo hice una vez acortando por La Pirámide para arriba (vivo cerca del colega AndresXC) y tardé varias horas (como 4) en llegar a La Dehesa. Fui al parque Full Wheels y bajé por Chicureo (me anduve perdiendo y, si no es por unos arbustos, me voy cerro abajo, pero no le cuenten a nadie, ¿vale?). Si estuviera bien los acompañaría. Por cierto, las horas no me cuadran mucho. Salen a las 19 y vuelven a las 23 luego del tremendo pique. Quizás yo sea muy masturber para pedalear, sin embargo, aún así creo que 4 horas de viaje es muy poco para la vuelta que es. Pásenlo shansho y saquen hartas fotos y videos.
  3. Gracias por compartir esa linda experiencia, colega, es un alimento para los que por el momento soñamos con ir a alguna parte (me caí y torcí tres dedos de la mano izquierda, así que tengo que recuperarme antes de volver a pedalear). Las fotos están geniales y el video inspirador. Se ve bien bonito el paisaje, me recuerda a mis salidas de trekking por la zona con el grupo de un amigo. Simpático el OVNI que parece en medio del Sol y que vuelve a salir en el video del primer intento al Glaciar del Plomo y en el Patito Cuac 5. Supongo que es un defecto de la cámara, ¿verdad? Y la caída en el 6 también estuvo buena, claro que lo digo de pura insana envidia porque algún día me gustaría hacer algo así. Saludos y sigue pedaleando.
  4. Este año repetí la experiencia del anterior: ir a Concón a ver a un amigo y me devolví por Quillota-Limache-Olmué-Til-Til-Lampa. Claro que hice una variante, saliendo a Algarrobo y, de ahí, seguí bordeando la costa hasta Concón. Conocí Mirasol, Tunquén, El Barco, El Batro y Peñuelas, lugares que hasta ahora eran solo nombres en el mapa para mí. En principio iba a llegar a El Quisco con un amigo a eso de las 2-3 AM, sin embargo, hubo retrasos que no lo hicieron posible. En Las Rejas me junté con un grupo de VC (no Viet Cong, sino Vejetes Cicloturistas, de los cuales yo, con mis 50 abriles, era el más joven, je, je, je) y los acompañé hasta Curacaví. A la entrada del pueblo, a mi amiga de 64 años le dijeron: Mira, una abuelita deportiva (nótese, «deportiva» en vez de «deportista», ja, ja, ja). Nos paramos un rato a descansar y luego seguí mi camino para alcanzar a mi amigo que iba más adelante. Por desgracia nunca pude contactarlo para juntarnos, así que continué hasta Algarrobo, en donde llegué a eso de las 7:30 AM. Como ya era tarde para ponerme a descansar decidí seguir mi itinerario. En cuanto atravesé Mirasol me topé con la primera cuesta empinada y tuve que empujar la cleta cuesta arriba (después de 120 km ya el cuerpo no me daba para tanto). Así lo hice los siguientes kilómetros hasta Tunquén, un lugar muy bonito y exclusivo, lleno de condominios cercados y cuestas empinadas. Aquí me topé con un par de jóvenes ciclistas que estaban sacando fotos. Hablé un poco con ellos y me dijeron que venían de Valparaíso por Lo Vásquez (partieron de Santiago y estaban haciendo la ruta inversa a la mía). Les deseé suerte y continué hacia Peñuelas. Todo el resto del camino fue con harto bosque y pocos lugares habitados, además de cuestas empinadas que me hicieron sufrir bastante. Al final, llegué a Concón a eso de las seis de la tarde, muy cansado; pero con una alegría tremenda de haber pedaleado 200 km en poco más de 16 horas. Me quedé hasta el jueves en la mañana en donde emprendí el regreso a eso de las 10:30. La vuelta fue como la del año pasado, excepto que la cuesta La Dormida la hice mitad pedaleando, mitad empujando. Una vez en la cumbre el resto fue relativamente fácil y tres horas y media más tarde estaba en la 5 Norte. En resumen, una excelente experiencia de poco más de 300 km que no me pierdo por nada el año que viene. Cabe destacar el enorme taco que había a la entrada del túnel Lo Prado, agravado por dos buses que no hacían nada más que estorbar. También vi numerosos hue... que iban a puro hue... y gritar y tocar pitos para joder. Pasé junto a los tres accidentados de la jornada. Por lo visto la masa de ciclistas este año fue mayor que las anteriores y, al paso que vamos, será complicado ir por estas fechas. Quizás sería mejor partir temprano para evitar este atochamiento. Saludos a todos los colegas que fueron y que viva la cleta. Dejo adjunto el .kml del viaje por si le sirve a alguien como referencia. Lo Vásquez 2015.zip
  5. Tenía mucho interés en ir a Rancuagua pasando por esta mítica cuesta, de la cual ya se ha hablado en el foro (y alguien hace poco me envió un MP pidiéndome información de la misma). Pues bien, en marzo, del 27 al 29, anduve por esa zona y aquí está el reporte. Viernes 27 Mi papá me dejó en la Viña Concha y Toro en Puente Alto, desde donde partí rumbo al sur. Ese camino lo había hecho años atrás con GatoMontés, aunque solo llegamos hasta el inicio de la cuesta. Ahora me fui derecho hacia allá por la ruta G-45, atravesando Alto Jahuel y El Tránsito antes de meterme a Paine a comer algo. (Por siaca, yo no pedaleo rápido, a lo mucho 20 km/hr porque no soy adicto a la velocidad y prefiero admirar el paisaje, junto con sacar fotos y videos. Creo que cualquiera más pro podría hacer estos mismos trayectos que describo en menor tiempo, así que no tomen los míos como referencia absoluta). Hasta Paine fueron unos 33 km y dos horas de viaje. Qué puedo decir, el paisaje campestre es muy bonito, es para no creer que tan cerca de Santiago hay lugares así. El camino tiene muchos árboles que dan sombra y harto en donde comer/beber a gusto (negocios, restaurantes, sandwicherías, etc.). Como una hora después, arribé a la cuesta. La subí con calma, sin prisas, a unos 10 km/hr. No tomé el tiempo de pedaleo ni la distancia, sin embargo, es como subir el San Cristóbal, nunca tan complicada. Además, está pavimentada desde hace menos de dos años, así que la tierra que antes otros colegas se tragaron ya no existe. De ahí a Rancagua fueron 57 km y cuatro horas tres cuartos de viaje. Se atraviesan muchos pueblos por el camino: La Punta, El Rincón, Codegua, La Compañía. Luego de la cuesta, la ruta se llama H-15-G. El camino es igual que el anterior: campestre con harta vegetación. Llegando a Rancagua hay una ciclovía a mano derecha que nos sirve para pedalear tranquilos y el camino cambia de nombre a La Compañía. Llegué a la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins y torcí a la derecha. Me alojé en el Hostal Rayen, Adelaida Calvo 039, un lugar no muy grande, pero sí muy acogedor. Había hecho la reserva por teléfono para asegurarme. En la noche fui a comer a un restaurant de comida peruana en la esquina de Illanes con Bernardo O’Higgins. No es muy barato, pero al menos la comida lo vale. Sábado 28 Luego de desayunar, partí hacia la cordillera rumbo a Coya. Me fui por la ciclovía de la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, la cual sigue por varios kilómetros hacia el interior, torciendo en Miguel Ramírez y a la izquierda por Av. San Juan hasta morir después de la curva en que se convierte en Machalí-Colón-Sewell. Continué hasta la plaza del centro por Castro, luego Las Higueras hasta desembocar en la ruta H-25. Antes del empalme, hay un taller de bicicletas a mano derecha, en donde me dieron unas indicaciones del camino (se puede subir a los cerros por ese lado, aunque si me metía en eso no iba a llegar nunca a destino; quizás otro día me pueda arrancar por ahí). Por la H-25 se enfila directo hacia arriba. La cuesta tampoco es muy empinada, no obstante, es laaarga y con varias curvas. En una de esas curvas hay un monumento al Cóndor; ahí mismo me encontré con un cartel que indicaba que era una parte del Sendero de Chile, aunque el acceso parecía cerrado. Bueno, para otra ocasión, ahora la meta estaba más arriba. En la bifurcación siguiente viré a la derecha por la H-265. Seguí subiendo y subiendo hasta, por fin, llegar a Coya luego de 28 km y poco menos de 4 horas de viaje. En el pueblo me serví una rica empanada con jugo en la Panadería Carla, en donde siempre tienen empanadas según me dijeron. Después, emprendí el regreso por la ruta H-35 que bordea el río Cachapoal. Aquí hay menos presencia humana que en otros lados y disfruté aún más la bajada. Me topé con una extraña formación rocosa que fotografié (no fui el único: había una mujer que se detuvo en su auto para fotografiarla también). Era rara y podía representar cualquier cosa. Por el camino atravesé las Termas de Cauquenes, Central Sauzal y Fuenzalida hasta, por fin, llegar a la 5 Sur en Olivar. De ahí volví a Rancagua después de 40 km y casi 4 horas de viaje. Luego de una rica ducha, me fui a un restaurant de comida china en la esquina de Pedro Emilio Cuadra con Bernardo O’Higgins (sí, tenía dos ricos lugares para comer a una cuadra en cada dirección del Hostal, je, je, je). Domingo 29 Partí hacia Santiago después de desayunar. Al salir a la ciclovía me encontré con un simpático ciclista metálico que pusieron y al cual no le había prestado atención el día anterior. Me vine sin ningún apuro por el mismo camino que hice el día viernes. La subida a la cuesta es más larga y menos pronunciada desde el sur. Me paré un rato en la cima, conversé un poco con una pareja de motoristas y emprendí la bajada. Un vez abajo, me picó la curiosidad y me metí al pueblo de Chada. Es la típica localidad de la zona: harta vegetación, calles poco concurridas y un ambiente de relajación que me dio mucha envidia. (Antes del desvío al pueblo, vi una clásica animita blanca de un colega atropellado en el camino). Al salir del lugar, encontré un cartel muy simpático en contra de la gente sucia que anda arrojando basura por cualquier lado: CHANCHO Rasca y sin cultura NO BOTES BASURA Que me pareció muy bueno. A ver si los cerdos aprenden a no ensuciar. Pasé a servirme un rico churrasco con jugo en la comida al paso «Donde la Lucy». Después reemprendí la marcha con la satisfacción de haber comido algo rico. Llegué a la comisaría de Pirque luego de 78 km y 7 horas de viaje. De ahí a mi casa en Conchalí fueron otros 34 km y dos horas y media. Terminé muy contento con la experiencia, disfruté a concho el pedaleo y aproveché de conocer un montón de lugares. Rancagua está cerca, no cuesta tanto llegar en bicicleta y esta ruta es menos peligrosa que la 5 Sur, llena de vehículos que pasan a toda velocidad o en donde, según le pasó a alguien del foro, los Carabineros lo pueden echar. La recomiendo absolutamente para ir a esa ciudad. A la bicicleta le puse una parrilla ajustable que compré en Amazon y en total me salió como $60.000. La gracia es que, como dice el nombre, se puede ajustar a casi cualquier marco que no tenga hoyitos; aguanta hasta 25 kg, es de aluminio y Made in Germany. Compré un par de alforjas Ortlieb en Andesgear que calzaron muy bien en la parrilla. Además, adquirí un bolso que va encima en Gangas. Para el viaje solo usé una de las alforjas, ya que no llevaba demasiadas cosas (era un viaje corto). Todos los accesorios funcionaron sin problemas y espero que sean mi configuración estándar de ahora en adelante para cuando viaje. Sí, voy a seguir viajando y ya estoy planeando una salida corta para el trayecto que no hice en 2013: Illapel a Combarbalá, por los pueblos del interior. Al final está el zip con los gpx para GPS y kml para Google Earth. Espero que le sirva a más de alguien que quiera ir por esa zona. En los próximos días subiré algunos videos que tomé en la zona, pero ahora ando ocupado en otras cosas. Saludos y a seguir pedaleando. Rancagua 2015.zip
  6. Otra maldita concesionaria apoderándose de las vías del país, qué novedad. Y los que van a pagar el pato son los automovilistas que viven en el sector, obligados a pagar un TAG para desplazarse por el sector. Sí sé, no es obligatorio usarla, sin embargo, será lo más expedito para desplazarse, ya que las caleteras no se comparan al tramo concesionado. Espero que ellas (las caleteras) sean decentes, no como las cochinadas angostas de la General San Martín en donde los vehículos pasan rozando a las bicicletas. Y aquí veo lo único positivo: una ciclovía bien delimitada, aunque para los efectos del ruteo será un impedimento. También espero que las caleteras sean continuas, no como la que hay ahora, en donde por la vereda oriente muere al llegar al outlet Easton y por el otro lado no hay pasada decente (es preciso esperar que no vengan vehículos desde/hacia Quilicura para cruzar). Eso fue un oops del que las diseñó. A ver si más rato o mañana me voy a dar una vuelta para ver qué están haciendo.
  7. Bonita la ruta y los paisajes se ven estupendos, gracias por compartirlos. La nieve siempre me ha llamado la atención y nunca he podido ir en bicicleta. Bueno, algún día será, al igual que conocer más de tu región. Saludos.
  8. Chuatas, recién me meto a ver este tema, se me había pasado por alto. Qué bueno que hiciste la ruta, colega, me alegro de que en el tramo final por la autopista no haya problemas para pedalear. Gracias por las fotos también. Espero algún día hacerla de nuevo. Saludos y que viva la cleta.
  9. Felicitaciones por el viaje, es una de las salidas que me gustaría hacer algún día, aunque si salgo full cleta desde mi casa en Conchalí llegaría mucho más cansado que tú. En 2013 hice una salida de trekking con el grupo de un amigo a ese lugar. Es muy bonito y tranquilo. Llegamos a los 3.000 mts. de altura, lo cual complica el respirar al hacer mucho esfuerzo. Fueron como 10 kms. de ida. El camino es pedaleable en su mayor parte, o al menos así me lo pareció en su momento. Igual por la altura hay que ir con calma, no es para andar a velocidad de carrera y quedar con el corazón en la boca. Supongo que con nieve es otro cuento y el paisaje debe cambiar un montón. Saludos.
  10. Esto es muy variable y en parte depende de las lucas que uno esté dispuesto a gastar. Pero con los ejemplos de los colegas uno se puede ir dando una idea de qué es lo que mejor le acomoda en base al terreno que se va a pedalear. Yo uso una configuración "repudiada" por algunos expertos en cicloturismo (marco de carbono y frenos de disco hidráulicos), sin embargo, en los 3 viajes hechos hasta la fecha no he tenido problemas. No obstante, creo oportuno mencionar algo simple y que no está de mas el recordarlo: siempre, siempre, conviene darse una o más vueltas de prueba con la bicicleta cargada, ya que por el camino a veces aparecen imprevistos no considerados. No importa qué tan bueno sea el volante, la mochila, la parrilla o las alforjas, o qué tan bien se siente en una vuelta corta; lo importante es que en el largo plazo nos funcione bien. A veces un detalle tan simple como apretar los pernos de la parrilla o un guante adecuado nos puede dar un tremendo dolor de cabeza. Yo quedé botado al volver de El Quisco la primera vez porque se me salió un perno y no tuve como cresta arreglarlo (desde entonces siempre andaba con alguno de repuesto). Los guantes nuevos, que parecían muy buenos, me empezaron a dar dolores en las manos a las pocas horas de uso, algo que no se insinuaba en los viajes cortos. También hay que saber efectuar las reparaciones básicas de todo el equipamiento, verle la quinta pata al gato antes de que aparezca. Saludos y sigan dando datos y consejos.
  11. Ja, ja, ja, güena, loco. ¿Crees que soy algo así?: En todo caso, tengo un rollito regalón que lo alimento bien.
  12. Gracias por el halago. Trato de hacer los reportes con el corazón, es decir, cómo he sentido los caminos, lugares y personas que encuentro al viajar. Aunque no lo parezca, me pongo un poco flojo para redactarlos, ya que me da lata redimensionar las fotos, subirlas a Flickr y copiarles el código de enlace al foro; el texto no me complica tanto por mi otra afición de escribir. Si alguna vez paso por tu zona ten por seguro que nos encontraremos de una u otra forma. Eso sí, te cambio la cerveza por jugo o bebida, ya que no bebo licor. Saludos desde el rincón de mi pieza.
  13. Gracias por los comentarios, colegas. lowrider: Te odio, maldición, ahora me has dejado con la bala pasada acerca de la travesía que mencionas. ¿Cuál es Valle Alegre?, no lo ubico. Lord Khyron: Yo también encuentro muy bonita la zona, ¿quién dice que es fea, algún Zentraedi envidioso acaso? Ya, ahora me pongo a preparar el reporte del viaje a Rancagua.
  14. Bueno, aprovechando Lo Vásquez, decidí darme una vueltecita por la Quinta Región, visitando a un amigo en Concón y volviéndome por el lado de Olmué. Maté tres pájaros de un tiro (cuatro, si consideramos una invitación a una renunión de frikis que no veía hacía meses antes de salir a Lo Vásquez). Partí desde Las Rejas con Alameda a las 11 PM luego de un retraso inesperado de una hora: el que había armado el grupo para ir no apareció porque lo atropellaron unos días antes (nada grave, mas ello le impidió asistir). Me fui acompañando a unas personas y por fin pude hacer toda la ruta, ya que la vez anterior con Gatomontes nos fuimos a El Quisco. De esta parte del viaje no diré mucho, ya es archiconocido por casi todos. Arribamos a el santuario a eso de las seis, algunos fueron a rezar y los demás los esperamos. Seguimos rumbo a la costa y en el desvío a Agua Santa partí hacia Concón, en donde llegué a eso del mediodía. No dormí nada hasta que llegó la noche. Aprovecho de destacar el taller Bici Club en esta ciudad, atendido por su dueño que es muy atento y cordial. Al día siguiente partí hacia Quillota en un trayecto de 31 km que me llevó por unos paisajes campestres y verdes. La vista era bonita, me gustan esa clase de lugares. Hay sombra para descansar del sol y también varios lugares donde detenerse a comer o beber algo. El tráfico es relativamente denso, aunque no tanto como en Santiago. Una vez en destino, comí en el restaurant La Picá de Boco y, con la guatita llena, emprendí el rumbo a Limache. Limache es piola, mucho más que Quillota, situada entre esa ciudad y Olmué. Hay varios cerros que adornan el paisaje. Tenía mi ruta marcada en el GPS, sin embargo, no es algo imprescindible: hay varias y buenas señalizaciones que indican los caminos a seguir. Por último, se le puede preguntar a alguien. Tardé menos de una hora en atravesarlo a ritmo de turista. Llegué a Olmué luego de 25 km de pedaleo. Al igual que la otra localidad, tiene un aire tranquilo y sosegado, muy diferente de la ciudad. No demoré mucho en llegar al centro y encontrar un alojamiento (Hostería La Scala de Milán). Era temprano, antes de las 7, y me quedé allí porque no quería enfrentar la cuesta La Dormida con algo de cansancio; preferí hacerlo al día siguiente. Lo único malo aquí fue culpa mía: me costó encontrar algo donde comer a eso de las 9, ya que casi todos los restaurantes estaban cerrados. Mala costumbre que tenemos los capetalinos de creer que a toda hora habrá algo abierto, ¿no? Al día siguiente emprendí la etapa final de mi viaje. Me fui derecho a la cuesta La Dormida. (Ojo con el puente Pelumpen que hay a la salida de Olmué, que es un poco estrecho). Fueron unos 10 km hasta llegar al inicio de la cuesta (aproximados, porque hay unas pequeñas subidas antes que no estoy seguro de que cuenten como la cuesta misma). Empecé con ánimo y seguí con el mismo ánimo hasta la cumbre unos 15 km más adelante. Me tomé su tiempo, parando para sacar fotos y beber del jugo que llevaba. Descansé un rato y emprendí la bajada. En unos 20 minutos estaba en Til-Til, en donde aproveché de tomar un jugo a la pasada y almorzar en el restaurant Piedra Piedra, situado en una placita frente al supermercado. Tras comer rico, seguí hacia Lampa. Este trayecto ya lo conocía, pues lo había hecho en un par de ocasiones anteriores (la primera solo y la otra con un grupo de amigos). Me fui por dentro, por Camino Chicauma, evitando la 5 Norte que a esa altura ya no tiene berma. En Lampa torcí por Cacique Colin hasta la carretera y el resto fue coser y cantar hasta mi casita en Conchalí (menos mal que no vivo en La Florida, sino habría tenido que atravesar todo Santiago). En resumen, fueron 3 días de viaje, unos 290 km muy bien aprovechados. Además, fue poco después de volver de mis vacaciones al norte en noviembre, así que todavía andaba con ganas de pedaleos turísticos. Es una vuelta recomendable para llegar a la Quinta Región, la prefiero al tonteo por la Ruta 68 llena de vehículos que pasan a toda velocidad (además de que ahora no permiten ciclistas en ella). Espero algún día ir por el lado de Rungue hasta llegar a Olmué. Adjunto en un .zip los kml y gpx para que vean la ruta. Saludos a todos y sigan pedaleando. Lo Vásquez - Concón - Santiago.zip
  15. Yo la hice el fin de semana pasado. Me fui el viernes, el sábado me di una vuelta por Machalí y Coya y el domingo me devolví. Es bonita la ruta, hay harto campo y lugares tranquilos por donde pedalear sin el estrés de la ciudad. En la cima de la cuesta tanto en la ida como en la vuelta me topé con gente admirando el paisaje. Subir la cuesta desde Santiago es como el San Cristóbal; desde Rancagua es menos, porque se va subiendo de a poco varios kilómetros antes. Estoy preparando el reporte, que seguramente lo publicaré junto con el de Lo Vásquez, en donde aproveché de ir a Concon y volví por Quillota-Olmué-Til-Til-Lampa. Sí sé, esto de la cleta es un vicio. Saludos y cuenta cómo te fue.